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Algunos consejos sobre Becas para Asia

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Historias de Elefantes

Un elefante de piedra no se mueve en los muros de Borobudur y Prambanan (Java Central, s.IX d.c.), pero son ruido y fuerza en la historia del Sudeste Asiático. Narraciones épicas y míticas, como el Mahabharata y el Ramayana (s. III a.c. aprox.), ilustran al elefante con su majestuoso porte, con su alta jerarquía en la fauna del sur de Asia, derribando árboles sin importar la profundidad de sus raíces.

 

El Elefante es una medida de todas las épocas para que los hombres imaginen la majestuosidad de los seres divinos.


En la guerra, ejércitos legendarios de 500 elefantes armados expandieron imperios, como el imperio Khmer, donde hoy se puede apreciar una plataforma de monumentales elefantes de piedra construida en Angkor Wat (s. XII d.c.) para recibir a un ejército triunfante de regreso en la ciudad sagrada.

 

Esta ciudad esplendorosa, floreciente durante 500 años, era habitada por elefantes cuya posición era un lenguaje de poder, como relata el embajador chino Chou Ta-Kuan o Zhou Daguan (s. XIII d.c.) en su reporte “Costumbres de Cambodia”: “…Cuando el rey dejaba su palacio, la procesión era encabezada por los soldados, luego venian las banderas, la música, 300 ó 500 doncellas de palacio con flores en su cabello y velas encendidas en sus manos ya sea de noche o día, luego venían doncellas que trasportaban vasijas de oro, plata…más doncellas, y los guardias del palacio con escudos y lanzas, luego seguían carros guiados por cabras y caballos, y sólo entonces aparecían los innumerables quitasoles y elefantes transportando a los ministros y príncipes adornados con oro, seguido de ellos, sobre elefantes, caballos o palanquines, iban las esposas reales y concubinas, a quienes les asignaban por lo menos 100 quitasoles dorados. Finalmente, protegido por un círculo de elefantes protectores, el soberano aparecía, de pie sobre un elefante con sus colmillos cubiertos de oro, empuñando su espada sagrada…”.

 

Esas historias de elefantes quedaron talladas en las piedras de Angkor y pueden hoy ser reconocidos.

 

En otro momento de la historia, en 1956, una mujer occidental es interpretada en una película de Hollywood, titulada “El Rey y Yo”, por Deborah Kerr, y por Jodie Foster, en 1999, en “Anna y el Rey”. La mujer inglesa se llamaba Anna Harriet Leonowens. Nacida en la India colonial de 1831, acompañaba a su esposo militar en un puesto en Singapur cuando quedó viuda. Tenía 24 años y pronto se trasladaría por invitación del rey Mongkut a la capital Siam (hoy Bangkok, Tailandia), para ser tutora de inglés en el palacio.


Ella, motivada por la aventura, recorrió de Siam (Tailandia) a Camboya en el lomo de un elefante.

 

Casi 300 kilómetros demoró para llegar a su destino, mientras los elefantes de la travesía avanzaron por el bosque “pesada pero casi silenciosamente, por una alfombra multicolor de flores silvestres…(“An English Governess at the Siamese Court” 1870). Una vez en las ruinas de Angkor, que en aquel entonces se encontraban cubiertas por una selva que poco a poco se despejaba para redescubrir el grandioso pasado de la cultura Khmer, es posible que Anna haya reconocido entre las piedras al elefante que la llevó a ese sitio.

 

 

 

 

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María José Inda De la Cerda es licenciada en Arte y Estética de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y M.A. in Japanese Studies, de la Sophia University, en Tokio. Asimismo, es miembro de Aladaa-Chile. Visita sus página de facebook ARTE ASIA y SUMIE

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